7 cambios esenciales para mejorar tu alimentación

7 cambios esenciales para mejorar tu alimetación

 

Puede que si has llegado a este artículo sea porque estés buscando de qué manera puedes mejorar tu alimentación. Con internet tenemos disponible con una sola búsqueda gran cantidad de información, pero a veces, incluso, demasiada. No sabemos a qué hacer caso, qué información es fiable y encontramos tantos hábitos que tenemos que modificar, que sucumbimos y lo damos por imposibe. ¿Cuántas veces hemos oído eso de “¿Y entonces qué como? ¡No puedo comer nada!”? Mi sugerencia de hoy es que empieces por estos 7 cambios esenciales para mejorar tu alimentación. Sin agobios, paso a paso.

 

Yo siempre propongo pequeños cambios pero muy importantes y efectivos, de manera que se hagan un hueco en nuestras rutinas y podamos ir añadiendo poco a poco algunos más. Muchas veces, los cambios muy radicales se hacen tan difíciles de llevar a cabo que no resultan efectivos. No importa en qué punto estés, no importa qué alimentación lleves, lo que te propongo en el artículo de hoy es que revises algunos puntos que pueden empezar a cambiarte la vida.

 

Es indiferente si llevas una alimentación vegetariana o no. Tampoco importa si tu objetivo es ese. Hay algunos puntos clave para mejorar tus hábitos alimenticios que te van a venir bien, sea cual sea tu punto de partida.

 

1) Evita el azúcar blanco. No contiene nutriente alguno, está tan refinado que no es un alimento que el cuerpo pueda percibir como natural y por tanto no es capaz de procesarlo adecuadamente. Además, crea adicción física. No es una alternativa saludable cualquiera de los edulcorantes químicos como aspartamo o sacarina. Puedes sustituirlo en casa fácilmente por azúcar de caña integral o panela. Ten cuidado con el azúcar moreno, es azúcar blanco tintado, se puede detectar porque su color es muy marrón en lugar de dorado. Y si quieres ir más allá, utiliza sirope de ágave o estevia (de herbolario, la de supermercado está muy tratada también).

 

2) Cambia cereales refinados por integrales. Compra pasta integral, arroz integral y harinas integrales. Si vas a hacer repostería casera, utiliza harina integral. Y vigila cuando compres pan porque el que llaman integral suele tener un porcentaje muy alto de harina refinada y muy poco de harina integral. Procura comprar pan 100% integral. Sí, ya sé que los resultados no son los mismos, pero tu salud es importante, ¿verdad? Y aunque no salga todo igual de esponjoso, yo tengo resultados estupendos con mi bollería casera.

 

3) Reduce el uso del trigo y aumenta el consumo de otros cereales o pseudocereales como el mijo, la quinoa, la espelta, el centeno… Yo para sopa utilizo estrellitas de espelta o fideos de arroz, para pasta uso la de arroz, la de maíz (ecológica), la de kamut… voy alternando, pero la verdad es que no consumo mucha pasta. El pan 100% centeno es de los más recomendables.

 

4) Aumenta el consumo de verduras, hortalizas y verduras de hoja verde. Si vas a comerte un filete, no lo acompañes de patatas, sino de una buena ensalada (que no tiene por qué ser siempre la típica de lechuga y tomate, ¡innova!) o verduras al vapor o a la plancha. Los aliños son importantes para no aburrirte, puedes variar los aceites (oliva, sésamo crudo, sésamo tostado), probar el vinagre de umeboshi o hacer salsas a base de frutas trituradas con agua (a mí me encanta la de mango, por ejemplo). Si comes carne, lo principal en el plato debe ser la parte vegetal. Por ejemplo un buen porcentaje podría ser un 70% de vegetales y un 30% de proteína animal. Para aumentar la ingesta de hojas verdes son muy adecuados los batidos verdes.

 

5) A partir de las 6 de la tarde, come ligero. Evita hidratos de carbono, mejor tómalos a la hora de comer. Te ayudará a no engordar o a adelgazar si es lo que estás buscando. Opciones de cenas ligeras podrían ser cremas de verduras, ensaladas, verduras al vapor, si comes pescado, un filete al horno, a la plancha o al vapor.

 

6) Reduce consumo de lácteos de vaca y sus derivados. Puedes sustituirlos por leches y quesos vegetales o si prefieres no hacer el cambio tan radical, utiliza lácteos de cabra o de oveja.

 

7) Consume preferentemente productos frescos. Evita envasados, preparados, enlatados… Una buena despensa de frutas y hortalizas frescas es la mejor compra.

 

¿Qué te parece? No son tantas cosas a tener en cuenta para empezar, ¿verdad? Y ya es un buen avance. Pasito a pasito se hace el camino.

¿Qué nuevo hábito empiezas hoy mismo?

 

Un abrazo,

Gala

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