Gachas de Avena o Porridge: 4 Formas de Preparación

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Si ayer te compartía una receta de Gachas de Avena o Porridge con Frutos Rojos y Nueces, hoy te traigo 3 formas diferentes de preparar tus gachas. Para que no digas que no tienes tiempo por la mañana. ¡Sin excusas! Gachas de avena o porridge: 4 formas de preparación.

 

Cuando llega el fresco, apetece más algo calentito para romper el ayuno nocturno, ¿verdad? Las gachas de avena o porridge son una opción estupenda que aporta nutrientes y energía para tener una mañana estupenda.

 

Como te contaba ayer, la avena integral es un cereal que ayuda con la digestión. También es rico en carbohidratos de absorción lenta, por lo que aporta sensación de saciedad y liberación de azúcar en sangre de forma gradual, por lo que, tomada en el desayuno, ayuda a mantener la energía durante un rato largo y a evitar antojos y atracones de media mañana. Además es rica en proteínas (aminoácidos) de calidad de origen vegetal.

 

Pero no sólo hay una forma de preparar las gachas de avena o porridge (desayuno típico inglés similar a las gachas), sino que he encontrado en mi cabeza hasta 4 formas diferentes de prepararlas. Puedes elegir la que más te convenga según el tiempo que tengas por las mañanas, si las tomas frías o calientes en función de la estación del año o si prefieres organizarte un poco la noche anterior y no invertir tiempo para el momento de desayunar.

 

1. Forma tradicional:

 

Se prepara al instante si lo quieres tomar recién hecho y calentito. Se trata de calentar la leche vegetal o el agua (o el líquido que prefieras para prepararlas) en un cazo al fuego o vitro. Una vez esté a punto de hervir, añades los copos de avena y dejas unos minutos. Yo a veces apago la vitro una vez hierve porque es suficiente con el calor residual para terminar de hacerse suavemente.

 

2. Overnight:

 

Esta forma de preparación requiere algo más de organización, pero menos tiempo de preparación, sobre todo si no te importa tomarlas frías. Es una forma de preparación ideal para el verano o el entretiempo. Se trata de dejar toda la noche la avena en remojo con la leche vegetal que hayas elegido (en la nevera). Y después acompañarla con lo que más te apetezca: fruta fresca, frutos secos, superalimentos, cacao… Si con el frío la quieres calentita, entonces antes de tomarla tendrás que darle un toque de calor. Otra opción para que puedas tomarla templada es dejarla espesa y por la mañana hervir agua con el hervidor que es algo muy rápido de hacer y añadirla a la mezcla.

 

3. Instantánea:

 

Puedes pulverizar los copos de avena y guardarlos en un bote de vidrio en tu despensa. Después será calentar la leche vegetal o el agua, servir en el bol donde vayas a tomar tu desayuno y añadir los copos de avena pulverizados. Se hacen mucho antes al estar tan finos y no les hace falta ponerlos al fuego. Después añades los complementos que te apetezca.

 

4. En olla lenta:

 

Otra opción ideal para el invierno si tienes poco tiempo por las mañanas. También requiere un mínimo de preparación de noche, por lo que tienes que organizarte la noche anterior. La idea es programar la olla lenta (aquí puedes ver qué es, el último utensilio de la lista) para que cocine los copos de avena unas 2h en temperatura baja y termine a la hora que necesitas para desayunar. Ésta es la forma más práctica para tomarlas recién hechas sin invertir tiempo por la mañana.

 
Si no sabes lo que es la olla lenta, pronto preparo un post sobre ellas, los pros y contras de cocinar con una olla lenta y por qué para mí son muy útiles en invierno sobre todo, que apetece comer cosas calentitas.

 

¡Elige tu forma de preparación y a preparar un desayuno potente! Y recuerda compartir el artículo si te ha gustado. ¡Gracias!

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